Aspectos claves de seguridad y calidad para el Servicio de Farmacia
Seguridad del medicamento
La utilización de medicamentos es un proceso complejo que abarca desde la adquisición de los medicamentos hasta la administración de los mismos, pasando por las fases de prescripción, transcripción, dispensación, preparación, administración, seguimiento farmacoterapéutico y evaluación de resultados. Los errores de medicación son los fallos que se pueden producir en cualquier fase del proceso de utilización de medicamentos y que el sistema es incapaz de detectar, y por eso llegan hasta el paciente. El 2% de los errores de medicación graves, según el estudio de Leepe LL, llegan hasta el paciente ingresado. Lo que se puede traducir en que en un hospital con 15.000 pacientes al año (un comarcal) le llega un error grave a un paciente al día.
Un Evento Adverso es un incidente con daño. Un acontecimiento que produce una lesión o daño al paciente como resultado de una intervención sanitaria.
De forma general se pueden clasificar los errores en dos tipos: los errores de ejecución que se denominan errores activos y los errores de planificación, denominados factores o condiciones latentes.
- Los errores activos se producen cuando la acción que se realiza no es la que se debía realizar. Son actos inseguros, cometidos por personas en contacto directo con los pacientes o con el sistema, debidos a lapsus, equivocaciones, incumplimientos de protocolos etc. Uno de los problemas más habituales es que los profesionales sobreestimen su capacidad de desempeñar el trabajo de forma correcta en condiciones no ideales (con cansancio, bajo presión, con estrés, etc.). Ejemplo: Como por ejemplo no realizar un doble chequeo en la preparación de un medicamento de riesgo que hace que se administre una dosis mayor al paciente por error en el cálculo de dosis.
- Una condición latente es un fallo en la planificación. Son aspectos que no se tienen en cuenta en la toma de decisiones durante el periodo de planificación de una actividad o un proceso (tiempo, formación, personal necesario, supervisión de procedimientos, cansancio, experiencia…). Ejemplo: Una causa frecuente es colocar fármacos diferentes pero con presentaciones similares (lookalike) en cajetines muy próximos.
Cuando detectamos un riesgo para la seguridad del paciente o del profesional relacionada con el medicamento debemos actuar en consecuencia. Para aproximarnos a la gestión del riesgo de una manera muy somera debemos distinguir entre dos tipos de actitud:
- Actitud reactiva: poner en marcha medidas para evitar un error que ya se ha producido. Se trata de evitar que el error vuelva a ocurrir.
- Actitud proactiva: cuando existe un riesgo de error del cual somos conscientes y se idean estrategias para evitar que ese posible error se produzca o en caso de producirse pueda ser detectado a tiempo y no causar daño.
Existen multitud de estrategias y metodologías para detectar riegos y analizarlos para establecer medidas protectoras. Entre ellos destacar, desde un enfoque reactivo, el Análisis Causa Raíz; y desde el punto de vista proactivo los más utilizados son el mapa de riesgos, Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE) o análisis de barreras.
A continuación detallamos algunas estrategias conocidas para evitar los errores en el uso y manejo de fármacos.
