Aspectos claves de seguridad y calidad para el Servicio de Farmacia
Dosificación oral de formas farmacéuticas líquidas
La dosificación de los jarabes y de otras formas farmacéuticas líquidas de administración oral son también un punto delicado en el manejo de errores de medicación. Esto ocurre sobre todo en el paciente pediátrico ya que esta población es especialmente sensible y la repercusión de un error de este tipo en ellos es mucho más elevada que en un adulto.
Nos centramos en los errores de dosificación de formas líquidas orales por peso, con un ejemplo.
Imaginemos que tenemos normalmente en nuestro centro sanitario Ibuprofeno en jarabe 20 mg/ml y es conocido por todos. Además existe la costumbre de pautar los medicamentos por mililitros (mL). Supongamos que a un paciente se le pauta "ibuprofeno solución 5mL/ 8h", que traducido a miligramos sería "ibuprofeno solución 100 mg/ 8h". Ocurre un día que la presentación de ibuprofeno 20mg/mL se termina porque hay rotura de stock. En ese momento se adquiere como única posibilidad Ibuprofeno en jarabe 40mg/mL, que también existe. Se comunica el cambio de presentación al personal pero a una persona no le llega la información, y al mismo paciente le prescribe de nuevo "ibuprofeno solución 5ml/8h". En esta ocasión nuestro paciente va a recibir el doble de la dosis que le correspondería: 200mg/8h.
Este tipo de error se evita prescribiendo SIEMPRE en miligramos (mg) y desterrando la prescripción en mililitros. Por desgracia, todavía existen guías pediátricas de dosificación de fármacos donde nos encontramos recomendaciones de dosis en mililitros.
Además de todo lo mencionado antes, no podemos olvidarnos de la famosa prescripción por gotas. Laboratorios que comercializan fármacos tan utilizados por los pacientes pediátricos como la Prednisolona o el paracetamol, ofrecen como forma de administración un “gotero”, y aquí surge la duda de ¿a cuántas gotas equivalen a un mililitro? ¿Cuántos mililitros hay en una gota? La respuesta es: depende del medicamento del que hablemos, de su densidad, etc.
La prescripción en cucharadas merece mención aparte ¿Una de postre, una cucharadita, una cucharada sopera?, esto abre la puerta a una enorme aleatoriedad en la dosificación de nuestros pacientes pediátricos que también debería ser evitada.
Por tanto, siempre que prescribamos fármacos en pediatría es recomendable:
- Hacerlo en cantidad (mg), no en volumen (cc o mL) ni en unidades (ampolla, vial...).
- Evitar el uso de marcas comerciales, abreviaturas y simbología que pueda llevar a confusión.
- Evitar uso de decimales en la medida de lo posible para evitar errores de sobredosificación o infradosificación.
- Si hay que realizar cálculos de dosis, hacerlo al menos dos veces y con los datos actualizados de peso del niño.
