Formación Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria

CURSO DE ASPECTOS CLAVES DE SEGURIDAD Y CALIDAD PARA EL SERVICIO DE FARMACIA

Aspectos claves de seguridad y calidad para el Servicio de Farmacia

Medicación de Alto riesgo

Algunos de los medicamentos que manejamos de manera frecuente en nuestros centros sanitarios están catalogados como medicación del alto riesgo. Esta denominación tiene como objetivo generar cierta "alarma" en el usuario, para apercibir al dispensador/administrador o al paciente, sobre el hecho de que la medicación que se está manejando no debe considerarse baladí.

La designación Alto Riesgo proviene de una terminología empleada por el ISMP (Institute for Safe Medication Practices) para denominar a aquellos medicamentos sobre los que existe un riesgo importante para la salud al ser utilizados de manera errónea, y que en tal caso, pueden producir un daño sustancialmente grave. Independientemente de si esos posibles errores son comunes o no, deben ser tenidos en cuenta ya que las consecuencias del mal uso, si llegase a producirse, serían devastadoras para el paciente.

Constantemente, desde multitud de plataformas para la seguridad del paciente, se generan alertas y se promueven campañas a favor de introducir medidas en los entornos sanitarios para prevenir la peligrosidad de estos fármacos. Pero claro, la lista de medicamentos de alto riesgo definida por ISMP, cuya delegación española actualizó en 2012, puede parecer, a priori, inabarcable.

Relación del ISMP de medicamentos de alto riesgo en hospitales 2012
Grupos terapéuticos
  • Agentes de contraste IV
  • Agentes inotrópicos IV (ej. digoxina, milrinona)
  • Agonistas adrenérgicos IV (ej. ADRENalina, DOPamina, noradrenalina)
  • Anestésicos generales inhalados e IV (ej. ketamina, propofol)
  • Antagonistas adrenérgicos IV (ej. esmolol, labetalol)
  • Antiagregantes plaquetarios IV (ej. abciximab, eptifibatida, tirofibán)
  • Antiarrítmicos IV (ej. amiodarona, lidocaína)
  • Anticoagulantes orales (ej. acenocumarol, dabigatrán)
  • Antidiabéticos orales (ej. gliBENCLAMida)
  • Bloqueantes neuromusculares (ej. suxametonio, rocuronio, vecuronio)
  • Citostáticos, parenterales y orales
  • Heparina y otros anticoagulantes parenterales (ej., antitrombina III, heparina sódica, enoxaparina, fondaparinux, lepirudina)
  • Insulinas IV y subcutáneas
  • Medicamentos para sedación moderada IV (ej. midazolam, dexmedetomidina)
  • Medicamentos orales para sedación moderada en niños (ej. hidrato de cloral, midazolam)
  • Medicamentos que tienen presentación convencional y en liposomas (ej. anfotericina B)
  • Medicamentos para administración por vía epidural o intratecal
  • Nutrición parenteral
  • Opiáceos IV, transdérmicos y orales (todas las presentaciones)
  • Soluciones cardiopléjicas
  • Soluciones de glucosa hipertónica ( 20%)
  • Soluciones para diálisis (peritoneal y hemodiálisis)
  • Trombolíticos (ej. alteplasa, tenecteplasa)
Medicamentos específicos
  • Agua estéril para inyección, inhalación e irrigación en envases de volumen ≥ 100 mL (excluyendo botellas)
  • Cloruro potásico, IV (solución concentrada)
  • Cloruro sódico hipertónico (>0,9%)
  • Epoprostenol IV
  • Fosfato potásico IV
  • Metotrexato oral (uso no oncológico)
  • Nitroprusiato sódico IV
  • Oxitocina IV
  • Prometazina IV
  • Sulfato de magnesio IV
  • Tintura de opio
  • Vasopresina

Lo ideal es trabajar con este tipo de fármacos de manera global. Pero al ser tantos a veces es difícil controlarlos todos. Todo dependerá de los recursos materiales y de personal que tengamos.

Puede estar justificado, dentro de una organización, definir qué medicamentos considera prioritarios dentro del grupo de alto riesgo y, sobre esos medicamentos concretos, tratar de garantizar la seguridad en su manejo, analizando el circuito de su utilización, y estableciendo aquellas medidas encaminadas a reducir y eliminar riesgos para los pacientes. Asimismo habría que alertar a los profesionales sanitarios sobre los posibles riesgos derivados de una utilización inadecuada de dichos medicamentos seleccionados.

Ejemplos de medidas concretas sobre algunos fármacos de alto riesgo podrían ser:

  • Insulinas:
    • establecer un protocolo de insulinoterapia para estandarizar el tratamiento
    • eliminar los viales multidosis de insulina en todas las áreas salvo en críticos
    • dispensar plumas individualizadas y disponer únicamente de una variedad de cada uno de análogos de acción rápida, intermedia y lenta en el centro.
  • Citostáticos:
    • identificación expresa como “citostático”. Establecer circuitos seguros de validación (prescripción electrónica), trazabilidad (controles de pesada) y administración (uso de bombas inteligentes).
  • Bloqueantes neuromusculares:
    • etiquetado por colores según las recomendaciones SENSAR.
  • Viales de electrolitos concentrados (especialmente el potasio),
    • retirada de dichos viales de hospitalización.
    • Dispensación de viales siempre diluidos desde farmacia.

También son interesantes medidas generales como puede ser la identificación expresa de la medicación de alto riesgo, para conocimiento del personal sanitario implicado en su uso, con una etiqueta roja con la leyenda "medicación de alto riesgo".

Podemos encontrarnos con la dificultad de etiquetar dicha medicación de manera unitaria, por ello, puede ser útil que el etiquetado se realice en los lugares donde esta medicación se encuentra almacenada, de manera que la información sea visible en el momento de retirar el fármaco, por ejemplo gavetas y cajetines en almacenes y sistemas automatizados de dispensación.

Medicación de alto riesgo en el paciente crónico

Además de lo expuesto anteriormente, ISMP España, en 2014, publicó un informe con las conclusiones del Proyecto MARC: un trabajo que define la medicación de alto riesgo para uso crónico.

Relación del ISMP de medicamentos de alto riesgo en pacientes crónicos 2014
Grupos terapéuticos
  • Antiagregantes plaquetarios (incluyendo aspirina)
  • Anticoagulantes orales
  • Antiepilépticos de estrecho margen (carbamazepina, fenitoína y valpróico)
  • Antiinflamatorios no esteroideos
  • Antipsicóticos
  • Benzodiacepinas y análogos
  • ß- Bloqueantes adrenérgicos
  • Citostáticos orales
  • Corticosteroides a largo plazo (> 3 meses)
  • Diuréticos del asa
  • Hipoglucemiantes orales
  • Inmunosupresores
  • Insulinas
  • Opioides
Medicamentos específicos
  • Amiodarona /dronedarona
  • Digoxina
  • Espironolactona / eplerenona
  • Metotrexato oral (uso no oncológico)

En el contexto del paciente crónico es importante tener en cuenta desde la dispensación ambulatoria que hay fármacos que se venden con asiduidad y que utilizan los pacientes en sus domicilios que son también del alto riesgo, por lo que sería interesante alertarlos de los riesgos que implica un mal uso de estos medicamentos en concreto.