Formación Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria

CURSO DE FARMACOTERAPIA INFECCIOSA EN EL PACIENTE EXTERNO

EPIDEMIOLOGIA

Es fundamental la vigilancia epidemiológica, tanto en enfermedades transmisibles como en las que no son. La vigilancia epidemiológica nos permite cuantificar la situación de la epidemia y conocer las características epidemiológicas de los pacientes afectados, así como conocer los cambios epidemiológicos que se producen a lo largo del tiempo.

Según el informe de ONUSIDA del 2014, el número de personas infectadas  por el VIH en el mundo son aproximadamente 37 millones. Las zonas más afectadas por la pandemia son el África subsahariana con 26 millones y Asia con 5 millones. En Europa Occidental el número de pacientes afectados esta cerca de 1.5 millones. En España, en 2014 el número de pacientes nuevos infectados por VIH fue de 3.366, que supone un pequeño crecimiento respecto al año anterior. La vía más común de infección fue la transmisión entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH) 54%, seguida del contacto heteroxesual 32% y de la transmisión parenteral por uso drogas intravenosas (UDI) 5%. En nuestro país en los últimos años, se ha producido una notable disminución de los casos producidos por UDI, a la vez que se ha incrementado notablemente el número de casos de contagios debidos a conductas sexuales de riesgo, principalmente de HSH.

En la primera época de la epidemia española y hasta la introducción del TAR, la transmisión madre-hijo fue muy frecuente en España. Afortunadamente esto ya no es así y en la actualidad este tipo de transmisión es residual o prácticamente nula. 

Entre los principales modos de transmisión del VIH se encuentran:

  • Las relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. Este es el modo de transmisión más frecuente actualmente ya que el VIH puede transmitirse a través de las membranas mucosas, como las que recubren el ano o la vagina. Es fundamental utilizar siempre el preservativo en las relaciones sexuales donde exista penetración anal o vaginal, desde el inicio hasta el final de las mismas.
  • Transmisión a través de sangre infectada. Este tipo de transmisión se produce al compartir agujas, jeringuillas u otros elementos punzantes con restos de sangre infectada (este es el caso de transmisión por UDI) o a través de lesiones abiertas, o heridas en la piel. El riesgo de transmisión a través de transfusiones de sangre y hemoderivados está prácticamente erradicado en los países desarrollados pero sigue existiendo en países con sistemas sanitarios deficientes por la falta de control en estos productos.
  • Transmisión vertical madre a hijo durante el parto o la lactancia. Este tipo de transmisión se produce en el caso de que la madre infectada no haya recibido TAR previo. Actualmente la transmisión vertical en nuestro país es prácticamente residual y el objetivo marcado por las autoridades sanitarias es que sea de cero. La transmisión a través de la lactancia materna también se está evitando mediante programas de donación de leche materna de madres no contagiadas por VIH y/o de bancos de leche.

Como ya se ha comentado la transmisión por contacto sexual es la más frecuente tanto en nuestro país como en el resto del mundo, de ahí la importancia de la prevención primaria (prevención previa al contagio) de la transmisión sexual, que se basa en:

  • Promocionar conocimientos sobre prácticas de sexo seguro.
  • Uso del preservativo como método barrera.
  • Diagnóstico y tratamiento precoz de las infecciones de transmisión sexual (ITS) como es el caso de la sífilis, gonorrea, etc.., ya que éstas constituyen un elemento de riesgo para la transmisibilidad del VIH.

En la prevención secundaria de la infección por VIH actuamos sobre pacientes ya infectados para reducir la probabilidad de que contagien a otras personas. En esta estrategia, el TAR es fundamental ya que consigue suprimir la carga viral hasta niveles de indetectabilidad en el paciente infectado reduciéndose las posibilidades de contagiar a otra persona. Por tanto, la disminución de la carga viral comunitaria se traduce en un descenso de nuevas infecciones por VIH.

Por otra parte se sabe que los pacientes no conocedores de su infección transmiten más frecuentemente el VIH debido a que no adoptan tantas medidas preventivas como aquellos que sí la conocen, siendo la tasa de transmisión del VIH 3,5 veces mayor entre los que desconocen su estado serológico que entre los ya diagnosticados. Por este motivo, es fundamental promocionar el uso de medidas preventivas en la población infectada para evitar nuevos contagios y potenciar el diagnostico precoz de los pacientes infectados a fin de disminuir la contagiosidad.