Formación Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria

CURSO DE FARMACOTERAPIA INFECCIOSA EN EL PACIENTE EXTERNO

1.5. Diagnóstico de la infección por el VHC

El diagnóstico precoz de la infección por el VHC suele ser difícil debido a que los pacientes, durante la fase aguda de la infección, suelen estar asintomáticos. Durante la fase de infección crónica, los pacientes puedan permanecer muchos años sin diagnóstico hasta que se haya producido un daño hepático grave.

El diagnóstico de la infección por el VHC se hace mediante la detección de anticuerpos en suero frente al virus (anti-VHC). Si los anti-VHC son positivos, puede indicar tanto la existencia de una infección por VHC activa (aguda o crónica), como una infección pasada ya resuelta. A continuación hay que realizar una determinación de la carga viral (ARN-VHC) para detectar si hay virus en sangre, lo que indicará la presencia de una infección activa. Así, un paciente con HCC tendrá tanto los anti-VHC como el ARN-VHC positivos. En el paciente con HCC deberá determinarse el genotipo del virus para decidir el tratamiento antiviral adecuado12.

Una vez diagnosticada la HCC es fundamental la evaluación del daño hepático. La cuantificación de la fibrosis se puede hacer mediante la realización de una biopsia hepática o mediante técnicas no invasivas como el Fibroscan®. A pesar de que existen diferentes escalas de clasificación de los grados de fibrosis hepática, la más utilizada es la Escala METAVIR que comprende 5 estadios desde F0 (ausencia de fibrosis) a F4 (cirrosis)13.

En aquellos pacientes con CH deberá hacerse un estricto seguimiento de la aparición de complicaciones asociadas, como la hemorragia por rotura de varices esofágicas (mediante técnicas endoscópicas) o la aparición de un CHC (mediante ecografía)14.